Grises suenan las noticias llegadas, de realidades a las que escuchamos sin comprender. Crispantes e inimaginables porciones de agonías, que nuestra cabeza no es siquiera capaz de contextualizar, imaginar o dibujar.
Y quiero creer y no creo, no creo en lo bueno, ni en lo agradable y desinteresado. Han conseguido que no crea a ninguno, a nadie, a nada, todo suena a convenientes mentiras, o convenientes verdades, que muy convenientemente aparecen de la nada para anidar en mi cabeza y convertir mis opiniones para el discurso más conveniente.
Me siento perdida, en una batalla de macrointereses de unas cabezas ilocalizables, donde lo aparentemente bueno parece tan asesino como las mayores vilezas, y donde el sinsentido ha desatado una salvaje ley de la jungla donde solo importa ganar, que ganes tu, que ganen los tuyos…¿y qué fue del nosotros?.
Vivimos la patrañosa existencia de victimas favorecidas de un sistema que no da nada, por nada ni por nadie, y que no favorece, a ninguno. Y que mi bienestar importe, lo que importa mi cartera, y que la miseria gobernaría mi vida, por cuestión de coordenadas geográficas, y que a nuestras vidas, a nuestras ideas, a nuestra libertad, hace tiempo que les han puesto un precio.
Y la paranoia esta extendida, y que se joda él y no yo, y que aquí queremos estar tranquilos, y que mi culo vaya primero, y que gane, el peor. Y si esto es la normalidad, y si el yo mata al nosotros, en todos los ámbitos en los que nos revolvemos, y si nadie da por el miedo a ser quitado…¿como vamos a seguir?
Cuando revienten las alfombras con toda la mierda que les metemos dentro, cuando nos toque jodernos a nosotros, cuando se diluya el espejismo…¿que pasara entonces?
¿Qué puedo hacer yo ahora?
No lo sé, y que me discutan las anécdotas que deseen, que si patria, que si dios, que si mercado, que si bienestar, que si relativo, que si absoluto… pero marquemos de una puta vez, la que ya deberíamos reconocer como incuestionable frontera de que aquí no hay yo que valga, que aquí o somos todos, o ninguno, de que si no somos juntos, e iguales, acabaremos, por no ser.
muy bueno. Y el último parrafo demuestra que si sabes
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